Close-up of businessman counting the profit of the company and using digital tablet at office desk

Autor: admin

Categorías: ,

Última actualización: 9 Jul 2026


Qué impuestos trimestrales debe presentar una empresa

La gestión fiscal de una empresa no se limita a presentar una declaración anual ni a revisar la contabilidad al cierre del ejercicio. Durante el año existen obligaciones periódicas que permiten a la Administración conocer la actividad económica de la empresa, comprobar los impuestos devengados y regularizar determinadas cantidades que se han ido generando en cada trimestre.

Por eso, saber qué impuestos trimestrales debe presentar una empresa es fundamental para evitar errores, recargos y problemas con Hacienda. Para liquidar este tipo de impuestos, existen varios modelos que aparecen con frecuencia en la mayoría de negocios y que conviene tener controlados desde el primer momento.

Qué son los impuestos trimestrales de una empresa

Los impuestos trimestrales son declaraciones que una empresa presenta cada tres meses para informar a la Agencia Tributaria sobre determinadas operaciones realizadas durante ese periodo. Estas declaraciones pueden estar relacionadas con el IVA repercutido y soportado, con las retenciones practicadas a trabajadores o profesionales, con el alquiler de inmuebles afectos a la actividad o con determinados rendimientos financieros.

Su función principal es repartir las obligaciones fiscales a lo largo del año, de manera que la empresa no concentre toda su carga tributaria en una única declaración final. Esto obliga a mantener una contabilidad actualizada, revisar facturas emitidas y recibidas, comprobar nóminas, controlar pagos sujetos a retención y preparar la información necesaria antes de que finalice cada plazo de presentación.

Por qué es obligatorio presentar declaraciones periódicas

La obligación de presentar declaraciones periódicas nace de la propia normativa tributaria y afecta a empresas que realizan actividades económicas sujetas a determinados impuestos o retenciones. Hacienda exige esta información de forma recurrente porque muchos impuestos no se calculan únicamente al final del año, ya que se generan con cada factura, cada pago de nómina, cada servicio profesional recibido o cada alquiler sujeto a retención.

Estas declaraciones permiten controlar el cumplimiento fiscal de las empresas y garantizan que las cantidades retenidas o repercutidas se ingresen dentro de los plazos establecidos. Cuando una empresa cobra IVA a sus clientes, ese importe no forma parte de su beneficio real, ya que debe declararse y, en su caso, ingresarse. Algo parecido ocurre con las retenciones practicadas en nóminas o facturas profesionales, puesto que la empresa actúa como intermediaria entre quien recibe el pago y la Administración.

Diferencia entre presentar y pagar impuestos

Presentar un impuesto y pagar un impuesto no siempre significa lo mismo. Presentar implica comunicar a la Agencia Tributaria la información correspondiente a un periodo determinado mediante el modelo adecuado, mientras que pagar supone ingresar una cantidad cuando el resultado de esa declaración sale a ingresar.

Puede ocurrir que una empresa esté obligada a presentar un modelo aunque el resultado no implique pago. En algunos casos, la declaración puede salir negativa, a compensar o sin actividad, dependiendo del impuesto y de la situación concreta de la empresa durante ese trimestre. Por eso es importante no confundir la ausencia de cantidad a ingresar con la ausencia de obligación formal.

¿Necesitas asesoría profesional?


Una decisión incorrecta puede tener consecuencias económicas e incluso procesales. En Juraris ofrecemos asesoría jurídica orientada a empresas y particulares, con un enfoque cercano, riguroso y personalizado.

Principales impuestos trimestrales que debe presentar una empresa

Los modelos trimestrales de una empresa dependen de su actividad y de las operaciones que realice, pero existen varios que son especialmente habituales. Conocerlos ayuda a organizar mejor la documentación y a prever con antelación qué información debe preparar el negocio al finalizar cada trimestre.

El modelo 303 es la autoliquidación del IVA. A través de este modelo, la empresa declara el IVA que ha repercutido a sus clientes en las facturas emitidas y el IVA que ha soportado en las facturas recibidas vinculadas a su actividad.

Si el IVA repercutido es superior al IVA soportado deducible, el resultado habitual será a ingresar. Si ocurre lo contrario, puede quedar una cantidad a compensar en periodos posteriores, salvo en los supuestos en los que proceda solicitar devolución conforme al régimen aplicable.

Este modelo exige llevar un control ordenado de las facturas, ya que no basta con conocer los ingresos y gastos generales de la empresa. Es necesario revisar bases imponibles, tipos de IVA aplicados, facturas rectificativas y operaciones que puedan tener un tratamiento especial.

El modelo 111 se utiliza para declarar e ingresar las retenciones practicadas a trabajadores, profesionales y otros perceptores sujetos a retención. Es habitual en empresas con empleados en nómina o que reciben servicios de profesionales que emiten facturas con retención.

La empresa no declara aquí un impuesto propio sobre su beneficio, ya que está ingresando cantidades que previamente ha retenido a terceros. Por ese motivo, es especialmente importante calcular bien las retenciones desde el origen, ya que cualquier error puede afectar tanto a la empresa como a la persona que ha recibido el pago.

Una buena gestión del modelo 111 requiere coordinación entre la parte laboral, la facturación recibida y la contabilidad, porque los importes deben coincidir con lo realmente pagado y retenido durante el trimestre correspondiente.

El modelo 115 está relacionado con las retenciones por alquileres de inmuebles urbanos. Deben presentarlo las empresas que pagan el alquiler de un local, oficina o inmueble afecto a su actividad cuando dicho alquiler está sujeto a retención.

En estos casos, la empresa paga al arrendador una parte de la renta y retiene el porcentaje correspondiente para ingresarlo posteriormente en Hacienda. Esto significa que el contrato de alquiler y las facturas del arrendador deben revisarse correctamente, ya que no todos los supuestos funcionan de la misma manera.

Este modelo suele generar dudas cuando la empresa cambia de local, cuando existen periodos de carencia o cuando se modifican las condiciones del contrato. Por eso conviene comprobar cada situación antes de presentar la declaración.

El modelo 123 se utiliza para declarar retenciones e ingresos a cuenta relacionados con determinados rendimientos del capital mobiliario. Puede afectar, por ejemplo, a empresas que abonan intereses, dividendos u otras rentas sujetas a este tipo de retención.

No todas las empresas tienen que presentarlo, pero cuando existe la obligación es importante identificar correctamente la naturaleza del pago realizado. Este modelo suele aparecer en operaciones societarias o financieras concretas, por lo que debe analizarse con especial cuidado para evitar omisiones.

Qué empresas están obligadas a presentar impuestos trimestrales

1. Empresas que realizan actividades sujetas a IVA

Las sociedades que emiten facturas con IVA suelen estar obligadas a presentar el modelo 303 de forma periódica. Esta obligación existe aunque el trimestre haya sido irregular o aunque el volumen de facturación haya sido bajo, siempre que la empresa mantenga sus obligaciones fiscales activas.

2. Empresas con trabajadores o profesionales sujetos a retención

Cuando una empresa tiene empleados, contrata profesionales con retención o realiza pagos sometidos a ingreso a cuenta, debe revisar si corresponde presentar el modelo 111. Esta obligación no depende únicamente del tamaño de la empresa, ya que una sociedad pequeña también puede tener que presentarlo si ha practicado retenciones durante el trimestre.

3. Empresas que pagan alquileres o rendimientos sujetos a retención

Las empresas que alquilan un local u oficina para desarrollar su actividad pueden estar obligadas a presentar el modelo 115. Además, si abonan determinados rendimientos financieros o societarios, puede aparecer la obligación de presentar el modelo 123. En ambos casos, lo relevante es analizar la operación concreta y comprobar si existe obligación de retener.

Qué ocurre si una empresa no presenta los impuestos trimestrales

No presentar los impuestos trimestrales dentro de plazo puede tener consecuencias económicas y administrativas para la empresa. Hacienda puede exigir la presentación de la declaración pendiente, aplicar recargos si se presenta fuera de plazo sin requerimiento previo o iniciar un procedimiento sancionador cuando detecta el incumplimiento.

El problema no siempre se limita al importe de la sanción. Una declaración no presentada puede provocar descuadres contables, dificultades para obtener certificados de estar al corriente de pago, problemas en operaciones con bancos o incidencias si la empresa necesita acceder a subvenciones, licitaciones o determinados contratos.

Además, cuando los errores se acumulan durante varios trimestres, regularizar la situación suele ser más complejo.

¿Necesitas asesoría profesional?


Una decisión incorrecta puede tener consecuencias económicas e incluso procesales. En Juraris ofrecemos asesoría jurídica orientada a empresas y particulares, con un enfoque cercano, riguroso y personalizado.

Cómo podemos ayudarte con tus impuestos trimestrales | Juraris

En Juraris ayudamos a empresas y autónomos societarios a gestionar sus impuestos trimestrales con un enfoque legal, fiscal y contable coordinado. Nuestro trabajo no consiste únicamente en presentar modelos, ya que revisamos la situación concreta de cada empresa para comprobar qué obligaciones tiene, qué documentación debe preparar y qué riesgos conviene evitar.

Contar con asesoramiento profesional permite tomar decisiones con más seguridad y evitar que la fiscalidad trimestral se convierta en una carga improvisada cada tres meses. En Juraris trabajamos para que tu empresa cumpla sus obligaciones dentro de plazo, con declaraciones revisadas y con una planificación fiscal adecuada a tu actividad real.


Artículos Relacionados