El abandono del puesto de trabajo puede generar dudas tanto para la empresa como para la persona trabajadora, especialmente cuando alguien deja de acudir a su puesto sin comunicar formalmente una baja voluntaria. Determinar qué ha ocurrido requiere analizar la conducta mantenida, la duración de las ausencias y las circunstancias que rodean el caso.
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Autor: admin
Categorías: Laboral
Última actualización: 1 Sep 2026
Abandono del puesto de trabajo
Qué es el abandono del puesto de trabajo
Habitualmente se habla de abandono laboral cuando una persona deja de prestar sus servicios y su comportamiento permite interpretar que quiere poner fin a la relación con la empresa.
Esta situación puede producirse sin una comunicación escrita de baja voluntaria. La jurisprudencia laboral admite que la voluntad de dimitir pueda manifestarse mediante la propia conducta del trabajador, aunque para considerar extinguida la relación debe poder apreciarse con suficiente claridad que existe una intención real de finalizarla.
Por este motivo, una empresa debería actuar con cautela antes de tramitar directamente una baja voluntaria cuando alguien deja de acudir al trabajo. Una enfermedad, un problema personal grave o cualquier circunstancia que justifique temporalmente la ausencia puede cambiar completamente la valoración jurídica de lo ocurrido.
Qué se considera abandono del puesto de trabajo
No existe en el Estatuto de los Trabajadores un número general de días de ausencia a partir del cual pueda afirmarse automáticamente que una persona ha abandonado su empleo. La situación debe valorarse atendiendo al contexto y también a lo que establezca el convenio colectivo aplicable.
El abandono puede apreciarse cuando el comportamiento mantenido muestra una decisión de desvincularse de la empresa. Por ejemplo, pueden resultar relevantes una ausencia prolongada sin explicación, la falta de respuesta a los requerimientos de la empresa o determinadas actuaciones que evidencien que el trabajador ha decidido finalizar la relación.
Conviene comprobar además el convenio colectivo, ya que puede establecer reglas específicas sobre ausencias, faltas laborales y régimen disciplinario. El propio Estatuto permite que la negociación colectiva determine las faltas y sanciones aplicables a los trabajadores.
Diferencia entre abandono del trabajo y ausencia injustificada
La diferencia principal se encuentra en la intención que puede deducirse de la conducta.
Una ausencia injustificada supone que el trabajador deja de acudir durante uno o varios días sin acreditar una causa válida. Esa conducta puede constituir un incumplimiento laboral. El artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores incluye entre las posibles causas de despido disciplinario las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad.
El abandono definitivo requiere que exista una conducta suficientemente concluyente como para entender que la persona quiere extinguir voluntariamente su relación laboral. Una ausencia puntual difícilmente permite alcanzar por sí misma esa conclusión.
Esta distinción tiene especial importancia para la empresa: tramitar una baja como voluntaria cuando realmente existe una ausencia injustificada podría generar posteriormente un conflicto sobre la forma en la que se extinguió el contrato.
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Causas habituales del abandono de trabajo
Las circunstancias que llevan a una persona a dejar de acudir a su empleo pueden ser muy diferentes. Antes de adoptar una decisión conviene intentar conocer qué ha sucedido y comprobar si existe algún motivo acreditable.
En algunos casos, el trabajador decide incorporarse a otro puesto y deja de acudir a su empresa actual sin comunicar formalmente su dimisión.
El Estatuto de los Trabajadores establece que la dimisión debe respetar el preaviso señalado por el convenio colectivo o por la costumbre del lugar. Por ello, abandonar directamente el puesto puede tener consecuencias económicas relacionadas con el incumplimiento del preaviso cuando así lo contemple la normativa convencional aplicable.
Una mala relación con los responsables, desacuerdos sobre las condiciones laborales o una situación prolongada de conflicto también pueden terminar provocando que alguien deje de presentarse.
Incluso en estos casos conviene evitar decisiones precipitadas. El Estatuto contempla determinadas situaciones en las que el trabajador puede solicitar judicialmente la extinción del contrato debido a incumplimientos empresariales graves, como retrasos continuados en el salario o determinadas modificaciones perjudiciales de sus condiciones.
Por tanto, cada situación requiere estudiar qué ha sucedido antes de concluir que existe una dimisión voluntaria.
Puede ocurrir que un trabajador deje de acudir y tampoco responda a los intentos de contacto realizados por la empresa. Conforme pasan los días, la situación empieza a plantear problemas organizativos y aumenta la necesidad de determinar si existe intención de continuar trabajando.
Aquí resulta especialmente útil dejar constancia de los intentos realizados para localizar a la persona y solicitar una explicación. Esa documentación permitirá acreditar posteriormente cómo actuó la empresa.
Consecuencias del abandono del puesto de trabajo
Cuando existe una verdadera baja voluntaria, la relación laboral termina por decisión del propio trabajador. Esa circunstancia tiene efectos diferentes a los que produciría un despido.
1. Extinción de la relación laboral
Si puede acreditarse que existe voluntad de abandonar definitivamente el empleo, el contrato queda extinguido por dimisión conforme al artículo 49.1.d del Estatuto de los Trabajadores.
El trabajador mantiene el derecho a recibir las cantidades pendientes hasta la fecha de finalización, que deberán incluirse en la correspondiente liquidación.
2. Posibles consecuencias por falta de preaviso
El trabajador debe comprobar qué plazo de preaviso establece su convenio colectivo. El Estatuto remite expresamente a lo previsto en la negociación colectiva o a la costumbre aplicable.
Cuando ese plazo se incumple, pueden existir consecuencias económicas según las reglas establecidas para el sector o las condiciones aplicables a la relación laboral.
3. Efectos sobre la prestación por desempleo
Una baja voluntaria impide acceder inmediatamente a la prestación por desempleo derivada de ese cese. El SEPE explica que abandonar voluntariamente un trabajo no genera una situación legal de desempleo, aunque el trabajador conserve las cotizaciones acumuladas para utilizarlas posteriormente si reúne los requisitos correspondientes.
La empresa, por su parte, debe enviar igualmente el certificado de empresa aunque la extinción se haya producido mediante una baja voluntaria.
Cómo debe actuar la empresa ante un abandono laboral
Cuando un empleado deja de presentarse, conviene empezar comprobando si existe alguna comunicación pendiente y tratar de contactar con él por medios que permitan dejar constancia. Puede solicitarse que justifique las ausencias y que confirme si tiene intención de reincorporarse.
Si no existe una voluntad clara de dimisión y las ausencias continúan, la empresa deberá valorar si procede aplicar el régimen disciplinario previsto en el Estatuto y en el convenio colectivo. Las faltas repetidas e injustificadas de asistencia pueden justificar un despido disciplinario cuando concurren la gravedad y culpabilidad exigidas legalmente.
Actualmente existe además una garantía importante antes de adoptar esta decisión. Desde la doctrina fijada por el Tribunal Supremo el 18 de noviembre de 2024, con carácter general debe ofrecerse al trabajador la posibilidad de defenderse de los hechos que se le imputan antes de efectuar un despido disciplinario, conforme al artículo 7 del Convenio 158 de la OIT.
Si finalmente se acuerda el despido, deberá comunicarse por escrito indicando los hechos que lo motivan y la fecha en la que producirá efectos. El convenio colectivo puede establecer requisitos adicionales que también habrá que respetar.
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