Los tipos de contratos mercantiles son las fórmulas jurídicas que usan empresas y profesionales para ordenar operaciones, repartir riesgos y dar seguridad a sus decisiones. Entender estos contratos es fundamental para proteger la actividad de una empresa.
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Autor: admin
Categorías: Asesorías, Empresas, Gestorías
Última actualización: 10 Abr 2026
Tipos de contratos mercantiles más comunes
¿Qué es un contrato mercantil?
Un contrato mercantil es un acuerdo que crea derechos y obligaciones dentro del tráfico económico. La clave no es solo que participe una empresa, sino que el pacto esté relacionado con un acto u operación de comercio.
Características principales de los contratos mercantiles
- Finalidad económica o empresarial: se utilizan para regular operaciones relacionadas con la actividad comercial, profesional o empresarial.
- Crean derechos y obligaciones: fijan de forma clara qué debe hacer cada parte, en qué condiciones y en qué plazo.
- Buscan seguridad jurídica: permiten reducir conflictos y dejar por escrito aspectos esenciales como el objeto, el precio, la duración o las causas de resolución.
- Flexibilidad en su contenido: pueden adaptarse a las necesidades concretas de cada negocio, siempre dentro de los límites legales.
- Relación con actos de comercio: su carácter mercantil no depende solo de quién firma el contrato, sino también de que esté vinculado a una actividad u operación comercial.
- Aplicación de varias normas: se regulan principalmente por el Código de Comercio, pero también por el Código Civil y por leyes especiales según el tipo de contrato.
- Importancia de la forma escrita: aunque no siempre es obligatoria, en la práctica resulta muy recomendable para acreditar lo pactado y evitar problemas futuros.
- Previsión de responsabilidades: suelen incluir cláusulas sobre incumplimiento, penalizaciones, garantías o resolución del contrato.
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Tipos de contratos mercantiles
Cuando se habla de tipos de contratos mercantiles en España, lo más útil es agruparlos por su función. Es una clasificación práctica, porque diferentes tipos de contratos mercantiles a veces se combinan en una misma relación comercial.
Son aquellos en los que una parte entrega un bien o realiza una prestación a cambio de un precio. El ejemplo clásico es la compraventa mercantil, que el Código de Comercio vincula a la compra de cosas muebles para revenderlas con ánimo de lucro.
En el ámbito empresarial también suele incluirse aquí el suministro, muy habitual cuando una empresa necesita recibir productos de forma periódica.
Aquí se encuadran los acuerdos en los que una parte actúa por cuenta o en interés de otra para facilitar negocios. El caso más representativo es la comisión mercantil, definida por el Código de Comercio como el mandato referido a un acto u operación de comercio cuando interviene un comerciante o un agente mediador. También pueden mencionarse, en sentido amplio, la agencia, la mediación o la distribución.
El contrato de seguro permite trasladar a la aseguradora las consecuencias económicas de determinados riesgos a cambio del pago de una prima.
En España se regula por una ley específica, que exige que el contrato y sus modificaciones se formalicen por escrito y que el asegurador entregue la póliza o el documento de cobertura. Es muy frecuente para proteger bienes, responsabilidad civil, transporte o incluso personas.
Su finalidad es guardar bienes ajenos y restituirlos cuando proceda. El depósito mercantil exige, según el Código de Comercio, que al menos el depositario sea comerciante, que los bienes sean objeto de comercio y que el depósito constituya por sí mismo una operación mercantil o nazca de ella. Por eso es una figura muy presente en almacenes, logística y determinados servicios financieros.
Dentro de la financiación empresarial conviene distinguir ambas figuras. En el préstamo se entrega una suma determinada para su devolución posterior; en el crédito se pone a disposición del cliente un límite del que puede ir disponiendo según lo necesite.
Los intereses deben pactarse por escrito en ambos casos. Este aspecto es fundamental en este tipo de contratos.
Los contratos de garantía buscan reforzar el cumplimiento de una obligación principal. El ejemplo más conocido es la fianza, por la que una persona se obliga a pagar o cumplir por otra si esta no lo hace.
El Código Civil añade que la fianza debe ser expresa y que puede constituirse incluso para deudas futuras. En relación a qué tipos de contratos mercantiles existen con función de respaldo, junto a la fianza también suelen citarse la prenda, la hipoteca o ciertos avales.
Requisitos esenciales de un contrato mercantil válido
Para que un contrato mercantil sea válido en España no basta con que las partes quieran firmarlo. Deben concurrir una serie de elementos básicos que permitan identificar con claridad qué se acuerda, entre quiénes y con qué efectos jurídicos.
Consentimiento de las partes
El primer requisito esencial es el consentimiento. Esto significa que ambas partes deben manifestar de forma libre y consciente su voluntad de obligarse.
No puede haber contrato válido si una de ellas no acepta realmente las condiciones o si el acuerdo está viciado por error, dolo, violencia o intimidación. El Código Civil establece que el consentimiento nace del concurso entre oferta y aceptación sobre la cosa y la causa del contrato, de modo que debe existir una coincidencia real entre lo que una parte propone y la otra acepta.
Objeto cierto del contrato
El segundo requisito es el objeto cierto que sea materia del contrato. En un contrato mercantil, esto se traduce en definir de forma clara qué bien, servicio, derecho o prestación se contrata. Cuanto más preciso sea este punto, menos margen habrá para conflictos posteriores.
En la práctica, esto obliga a concretar cuestiones como el alcance del servicio, el precio, las condiciones de entrega, los plazos o los resultados esperados. Un contrato ambiguo puede generar problemas de interpretación e incluso dificultar su cumplimiento.
Causa de la obligación
El tercer requisito esencial es la causa de la obligación. La causa es la razón jurídica que justifica el vínculo entre las partes, es decir, el porqué del contrato desde el punto de vista legal.
En el ámbito mercantil suele estar vinculada al intercambio de bienes o servicios, a la financiación, a la distribución, a la colaboración empresarial o a cualquier otra operación propia del tráfico económico. Para que el contrato sea válido, esa causa debe existir y ser lícita.
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Cláusulas en contratos mercantiles: ¿cuáles son las más importantes?
Además de los requisitos esenciales, un buen contrato mercantil debe contener cláusulas bien redactadas y adaptadas a la operación concreta. Entre las más importantes están:
- Identificación de las partes
- Objeto del contrato
- Precio y forma de pago
- Duración
- Prórrogas
- Obligaciones de cada interviniente
- Régimen de incumplimiento y penalizaciones
- Causas de resolución anticipada
- Confidencialidad
- Protección de datos o la propiedad intelectual
También resulta muy conveniente incluir la ley aplicable y el sistema de resolución de conflictos. La ley reconoce una amplia libertad para pactar cláusulas y condiciones, pero siempre dentro de ciertos límites: no pueden ser contrarias a la ley, a la moral ni al orden público, ni dejar la validez o el cumplimiento del contrato al arbitrio de una sola parte.
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