Cada campaña fiscal deja la misma conclusión: muchos contribuyentes cometen fallos que podrían haberse evitado con una revisión previa y un buen asesoramiento. Los errores frecuentes al presentar la Declaración de la Renta no siempre se deben a una actuación negligente; a menudo tienen su origen en la prisa, en la confianza excesiva en el borrador o en el desconocimiento de determinadas reglas del IRPF. Cuando esto ocurre, el resultado puede ser una devolución inferior a la que corresponde, un ingreso indebido o incluso una regularización posterior por parte de la Agencia Tributaria. La propia AEAT recuerda que una declaración ya presentada puede modificarse mediante autoliquidación rectificativa cuando sea necesario completar, rectificar o modificar los datos declarados.
También conviene recordar que la rectificación de errores en el IRPF tiene hoy un cauce específico dentro de la gestión de la renta. Si el contribuyente detecta errores u omisiones en una declaración ya presentada, la vía de corrección dependerá de si el perjuicio se ha causado a la Hacienda Pública o al propio contribuyente, y en los ejercicios recientes el sistema general pasa por la autoliquidación rectificativa.



