La responsabilidad civil es la obligación de reparar el daño causado a otra persona, ya sea por una acción, una omisión, una negligencia, un incumplimiento o una conducta que genere perjuicios. En la práctica, puede surgir en situaciones muy distintas: un accidente, un error profesional, daños causados por una empresa, una mala praxis, un perjuicio económico o incluso una actuación de administradores y directivos que afecte a socios, acreedores o terceros.
Su finalidad principal no es castigar, sino compensar a la persona perjudicada. Por eso, cuando existe responsabilidad civil, la consecuencia habitual es una indemnización económica o la reparación del daño ocasionado.

