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Autor: admin

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Última actualización: 17 Jun 2026


Qué es la responsabilidad civil y cuándo puede reclamarse

La responsabilidad civil es la obligación de reparar el daño causado a otra persona, ya sea por una acción, una omisión, una negligencia, un incumplimiento o una conducta que genere perjuicios. En la práctica, puede surgir en situaciones muy distintas: un accidente, un error profesional, daños causados por una empresa, una mala praxis, un perjuicio económico o incluso una actuación de administradores y directivos que afecte a socios, acreedores o terceros.

Su finalidad principal no es castigar, sino compensar a la persona perjudicada. Por eso, cuando existe responsabilidad civil, la consecuencia habitual es una indemnización económica o la reparación del daño ocasionado.

Qué es el seguro de responsabilidad civil

El seguro de responsabilidad civil es una póliza que cubre, dentro de los límites contratados, el riesgo de que el asegurado tenga que indemnizar a un tercero por daños y perjuicios. La Ley de Contrato de Seguro define este seguro como aquel por el que la aseguradora asume el riesgo de que nazca para el asegurado una obligación de indemnizar a un tercero por un hecho previsto en el contrato.

Es decir, si una persona, profesional, autónomo o empresa causa un daño cubierto por la póliza, la aseguradora puede hacerse cargo de la indemnización, de la defensa jurídica o de los gastos derivados de la reclamación, siempre según las condiciones, límites, franquicias y exclusiones del contrato.

Para qué sirve y qué riesgos protege

La responsabilidad civil sirve para proteger frente a reclamaciones de terceros. Puede ser especialmente importante en actividades profesionales, empresariales o comerciales donde un error, accidente o negligencia puede provocar daños personales, materiales o económicos.

Este tipo de cobertura puede proteger frente a riesgos como lesiones causadas a clientes, daños en bienes ajenos, errores profesionales, reclamaciones por servicios defectuosos, perjuicios económicos derivados de una actuación negligente o daños causados por empleados en el ejercicio de sus funciones.

No obstante, no todas las pólizas cubren lo mismo. Es fundamental revisar el alcance de la cobertura, las exclusiones, los límites de indemnización y si incluye defensa jurídica. La Ley de Contrato de Seguro también prevé que, salvo pacto en contrario, la aseguradora asuma la dirección jurídica frente a la reclamación del perjudicado y los gastos de defensa correspondientes.

La responsabilidad civil en el Código Civil español

La base general de la responsabilidad civil extracontractual se encuentra en el artículo 1902 del Código Civil, que establece que quien por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.

Además, el artículo 1903 del Código Civil contempla supuestos de responsabilidad por actos de otras personas, como ocurre con determinados daños causados por hijos, personas sometidas a guarda, empleados o dependientes en el ámbito de una empresa o actividad.

Esto significa que una persona o entidad puede responder no solo por sus propios actos, sino también por los daños causados por quienes están bajo su dependencia, dirección o responsabilidad, siempre que concurran los requisitos legales.

Tipos de responsabilidad civil

Existen diferentes tipos de responsabilidad civil, es importante conocer sus cualidades básicas ante diversas circunstancias.

La responsabilidad civil profesional afecta a quienes prestan servicios especializados: abogados, médicos, arquitectos, asesores, consultores, ingenieros, administradores de fincas, técnicos o cualquier profesional cuya actuación pueda causar un perjuicio a un cliente.

En estos casos, la reclamación suele estar vinculada a errores, negligencias, retrasos, omisiones, incumplimiento de deberes profesionales o asesoramientos incorrectos. Para muchos profesionales, contar con un seguro de responsabilidad civil no solo es recomendable, sino imprescindible para proteger su patrimonio.

Las empresas pueden enfrentarse a reclamaciones por daños causados en sus instalaciones, productos defectuosos, accidentes sufridos por clientes, errores en la prestación de servicios o actuaciones de sus trabajadores. En estos casos, la responsabilidad civil empresarial permite cubrir riesgos derivados de la actividad diaria.

Una póliza adecuada debe adaptarse al sector, tamaño, facturación, número de empleados y tipo de clientes. No tiene las mismas necesidades una empresa industrial que una asesoría, una clínica, un comercio o una compañía tecnológica.

Los autónomos también pueden ser reclamados personalmente si causan daños a terceros durante el desarrollo de su actividad. A diferencia de algunas sociedades, el autónomo responde con su patrimonio, por lo que una reclamación elevada puede comprometer seriamente su estabilidad económica.

Por eso, la responsabilidad civil para autónomos es especialmente importante en actividades con contacto directo con clientes, prestación de servicios técnicos, trabajos en domicilios, asesoramiento profesional o manipulación de bienes ajenos.

Los administradores y directivos pueden responder por daños causados a la sociedad, socios, acreedores o terceros cuando actúan contra la ley, los estatutos o incumplen los deberes propios de su cargo con dolo o culpa. La Ley de Sociedades de Capital regula estos supuestos y contempla la responsabilidad frente a la sociedad, socios y acreedores.

Además, los miembros del órgano de administración pueden responder solidariamente en determinados casos, salvo que prueben que no intervinieron, desconocían el acto lesivo o hicieron lo necesario para evitar el daño.

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Qué daños cubre la responsabilidad civil

De forma general, la responsabilidad civil puede cubrir tres grandes tipos de daños:

Daños personales 

Son lesiones físicas, secuelas, fallecimiento, gastos médicos o perjuicios derivados de un daño a la integridad de una persona.

Daños materiales

Afectan a bienes muebles o inmuebles de terceros, como vehículos, viviendas, maquinaria, mercancías o equipos.

Perjuicios económicos

Incluyen pérdidas patrimoniales, lucro cesante, costes derivados del daño o consecuencias económicas ocasionadas por una actuación negligente.

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¿A quién protege esta cobertura?

La cobertura protege principalmente al asegurado frente a reclamaciones de terceros. También beneficia al perjudicado, ya que aumenta las posibilidades de cobrar la indemnización si existe una aseguradora solvente detrás. De hecho, la Ley de Contrato de Seguro reconoce al perjudicado o a sus herederos acción directa contra la aseguradora para exigir el cumplimiento de la obligación de indemnizar.

Cómo reclamar una responsabilidad civil

Para reclamar una responsabilidad civil es necesario acreditar el daño, la conducta que lo causó, la culpa o negligencia cuando sea exigible, y la relación de causalidad entre ambos. También es importante reunir pruebas: contratos, facturas, informes periciales, fotografías, comunicaciones, testigos o documentación médica.

Lo habitual es comenzar con una reclamación extrajudicial dirigida al responsable o a su aseguradora. Si no hay acuerdo, puede ser necesario acudir a la vía judicial para solicitar la indemnización correspondiente.

En Juraris analizamos cada caso de forma personalizada, estudiando la viabilidad de la reclamación, la cuantía del daño, la existencia de seguro y la mejor estrategia para defender los intereses de nuestro cliente.

Cuándo acudir a un abogado laboralista

Es recomendable acudir a un abogado laboralista cuanto antes si no se entiende la carta de despido, si la empresa no entrega documentación, si la indemnización parece incorrecta, si existen indicios de discriminación o represalia, o si se quiere impugnar el despido.

El plazo general para reclamar contra un despido es de 20 días hábiles, por lo que actuar rápido es fundamental. En Juraris revisamos la carta, calculamos la indemnización, analizamos el derecho a paro y defendemos la mejor estrategia para cada trabajador.


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